Hasta siempre, Toto Seimandi

Agradecemos a Gabino Seimandi y a Guille Magistrali permitirnos compartir sus palabras para despedir a Toto Seimandi

Hasta siempre hermano Seimandi.
*
Por Gabino Seimandi
Nunca fuimos primos, mentira, siempre fuimos hermanos, siempre, y Tato tampoco es nuestro tío, es otro hermano.
Fernando Seimandi el destino quiso que partas justo, pero mirá vos, el día de tu cumple, y el destino quiso que lo hagas junto a tus compañeros del maxi basquet de Náutico, en ese viaje que tanto esperabas.
Hasta te habías operado las caderas para eso!… Y en el medio, esa enfermedad de mierda, a la que también la estabas sorteando, y de pronto el corazón te dijo basta, ese corazón que siempre pensó mas en los demás que en vos.
Te vamos a extrañar, no te das una idea cuanto
Hasta siempre hermano Seimandi.


El honor de haber recorrido este camino con un ser humano como vos.
* Por
Guillermo Magistrali
Uno intenta entender. Cree que los años vienen cargados de experiencia; de una habilidad extraña que nos ayuda a ser más lógicos y a encontrar respuestas. Y así vivimos intentando justificar situaciones, ideas, puntos de vista, sucesos a los que no les encontramos siquiera comienzo, ni final.
Sin embargo, nunca hay certezas y siempre hay, al menos, dos ideas totalmente encontradas. Caminos que tomamos para justificarnos, para redimirnos, para poder seguir. O para encontrar al menos un sentido; o de lo contrario, blasfemar y culpar a quien debería ser el Justiciero, el que decida las cosas desde el ángulo al que nunca, nunca podremos manejar. El cielo, el infierno. Creer o simplemente negar toda existencia. El Bien, el Mal.

Los por qué seguirán ahí. Y lo vivido no tiene regreso. Ni para los días felices, ni para la tristeza más profunda.

Elijo pensar que optaste bien. Que tu última decisión fue, como todo lo que me mostraste y regalaste en la vida, pensar en todos, antes que en vos.
Que decidiste despedirte de los que amas con todas tus fuerzas, Joaco, Analía y tu viejo para que siempre tengan la imagen de felicidad que llevabas a todos lados. Para luego estar con nosotros, tu equipo, tu banda, tus amigos. Que desayunáramos, que nos miremos a las caras felices por emprender el viaje con el que soñamos durante todo un año. Y en el trayecto, recibir infinidad de llamados de la gente contenta de saber que en tu cumple, la alegría era total.

Llegar a destino, y despedirte. Con todos ahí, como siempre juntos, haciendo lo que teníamos que hacer. Estando, buscando valor en la adversidad. Entregando toda la fuerza y el amor para intentar cambiar una situación sin razón, ni lógica, ni nada que nos pueda defender de una sola verdad: a menudo, ser feliz paga.

Con el tiempo, quizás logre convencerme del todo que fue un día que cualquiera de nosotros, que sólo intenta ser feliz entre los suyos, y de poder optar, elegiría para despedirse. Hoy, el dolor de perderte no deja paso, ni lugar a nada. Por eso, Toto, sólo te digo gracias, por el honor de haber recorrido este camino con un ser humano como vos.

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